La historia de una vocación: Padre Juan, O.C.D.

Young Man Praying

(fuente de la imagen)

“Era un deseo que no provenía de mí, como si algo hubiese agarrado fuertemente y amorosamente mi corazón y lo impulsara a optar por el sacerdocio y, de esa manera, compartir con otros la Buena Noticia del amor de Dios…”

Mi historia vocacional no tendría mucho sentido sin el encuentro transformante que tuve con Cristo cuando tenía yo dieciocho años. Yo asistí a Cursillos de Cristiandad en un momento de mi vida cuando me sentía solo, infeliz e insatisfecho conmigo mismo y con mi vida. Allí tuve una experiencia de Jesucristo vivo como persona real  que me conoce totalmente y me ama incondicionalmente. Comprendí que él era la respuesta a mis más profundos anhelos y deseos. Únicamente en él podía yo cumplir con el propósito para el cual Dios, en su amor, me trajo a la existencia. Luego de esta experiencia me propuse, con la ayuda de la gracia de Dios, vivir de acuerdo a su voluntad y me comprometí a llevar una vida de oración personal, recepción frecuente de los sacramentos y servicio.

Mi llamado a la vida religiosa y al sacerdocio no emergió hasta meses después. Orando frente al Santísimo una tarde, le pedía yo a nuestro Señor que me mostrara qué debía hacer con mi vida, qué camino quería él que yo tomara. Yo estaba en primer año de universidad, pero todavía no sabía qué carrera seguir. Mientras oraba vi pasar al párroco de la iglesia quien se preparaba para celebrar la Misa. Pensé: “¡Este hombre es tan afortunado! Él no tiene otra ocupación, trabajo o profesión que Dios y su obra. ¿Qué mejor causa por la cual trabajar y vivir?”

En ese momento sentí una atracción muy fuerte de ser sacerdote. Era un deseo que no provenía de mí, como si algo hubiese agarrado fuertemente y amorosamente mi corazón y lo impulsara a optar por el sacerdocio y, de esa manera, compartir con otros la Buena Noticia del amor de Dios en Cristo Jesús. Esto me tomó totalmente por sorpresa, ya que yo nunca antes me había sentido atraído a ser sacerdote.

Quedé muy impactado y emocionado a la vez. Una parte de mí quería decir que sí inmediatamente. Otra parte pensaba que esto era únicamente ocurrencias mías debido a que hacía poco había vivido una fuerte experiencia espiritual en Cursillo. Además, yo no era lo suficientemente santo para eso. Pensé en mis debilidades, las muchas maneras en que soy inadecuado y otras razones por las cuales este deseo súbito no podía estar viniendo de Dios.

Otras experiencias siguieron las cuales confirmaron que Dios verdaderamente me llamaba al sacerdocio y a la vida religiosa. De negación pasé al otro extremo, es decir, a querer saber inmediatamente a qué comunidad religiosa específicamente Dios me llamaba. ¡Pero había tantas órdenes religiosas! ¿Cómo podría yo encontrar la correcta?  Entonces procedía a agotarme corriendo de un lugar a otro, de una comunidad religiosa a otra tratando de discernir y encontrar el lugar de mi llamado, pero con muy poco éxito.

En el proceso fui conociendo a los santos Carmelitas Descalzos. Me enamoré de su espiritualidad y mi vida espiritual empezó a ser formada por ésta. Varios años pasaron, terminé mi grado universitario y conseguí trabajo como maestro en una escuela católica, empleo que disfruté mucho. Sin embargo, yo sabía que Dios me llamaba a la vida consagrada.

Un día decidí contactar al director vocacional de la Provincia de Oklahoma de los Carmelitas Descalzos. Yo ya lo había contactado algunos años atrás y él me había invitado a visitarlos, pero en aquel momento yo no contaba con los ahorros necesarios. Esta segunda vez pude aceptar su invitación. Los visité en la Basílica de Santa Teresita en San Antonio, Texas. Estando allí Dios me permitió ver de maneras muy simples pero claras que ése era el lugar a donde él me llamaba. Entré como postulante en el 2001.

En estos momentos llevo ocho años como fraile Carmelita Descalzo y poco menos de dos años como sacerdote, y no me arrepiento. Todo lo contrario, me siento muy agradecido. No siempre ha sido un camino fácil, pero Jesús ha sido siempre fiel a mí, aun cuando yo no siempre le he sido fiel a él.

Como Carmelita Descalzo Dios me llama a una vida de íntima unión amorosa con él a través de la oración contemplativa, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen. Todo ministerio que realizo debe ser el desbordar de ese encuentro amoroso. Le doy gracias a él por su misericordia para conmigo y le pido que me dé la gracia de la fidelidad y entrega total para seguir a Cristo hasta el fin de mis días en esta vida.

El P. Juan, O.C.D., es miembro de los Frailes Carmelitas Descalzos, Province of St. Thérèse. Ahora está estudiando la espiritualidad carmelita en Ávila, España.

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Mensaje del Papa de Navidad: “Dios no está lejano”

C. LeBrun, Nativity, 1689

C. LeBrun, Natividad, 1689

“Dios no está lejano: está cerca, más aún, es el ‘Emmanuel’, el Dios-con-nosotros. No es un desconocido: tiene un rostro, él de Jesús.”

– Papa Benedict XVI, mensaje de Navidad 2010

¡Feliz Navidad a todos! Sé que ya es un poco tarde… pero es solamente el tercer día de la Octava de Navidad, y para los católicos esto significa algo que me gusta muchísimo: ¡el “día” de la Navidad realmente dura ocho días! Que sigan pasándolo bien y que disfruten este tiempo precioso con sus seres queridos.

Puedes leer un resumen del mensaje del Papa en ZENIT.org.

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En el calendario: San Juan de la Cruz

St. John of the Cross

“Donde no hay amor, ponga amor y encontrarás amor.”

San Juan de la Cruz

Fueron las palabras de San Juan de la Cruz que inspiraron el título de este blog. Él tiene mucho que enseñar a los que están discerniendo su vocación. Año tras año, él ha influenciado mucho mi oración, y durante mi discernimiento, su poesía ha sido una consolación muy grande para mí. Tal vez la cosa más importante que me ha enseñado es el verdadero significado de despojarme de mis cosas, mis deseos y mis queridos: yo no vacío mi corazón con el fin de tener un corazón vacío, sino con el fin de preparar una morada para Cristo en mi corazón. Lucho para amarle sólo a Cristo, no para negarles el amor a mis queridos, sino para amarles más plenamente en Cristo. Deseo no poseer nada porque tengo un deseo aún más grande de poseer al Esposo de mi alma.

San Juan de la Cruz, ¡ruega por nosotros!

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En el calendario: Santa Lucía

En una época mi jefa vivía en Suecia, y hoy ella comentó cuánto le hacen falta las celebraciones tradicionales de los suecos del Día de Santa Lucía. Encontré este video para ella pero también quería compartirlo con ustedes. La canción que canta el coro se llama “Sankta Lucia,” y la traducción en español está abajo.

La noche camina pesadamente
Alrededor del patio y del hogar,
Cuando el sol parte de la tierra,
Las sombras se ciernen.
Ahí en nuestra casa sombría
Andando con velas encendidas
¡Santa Lucía, Santa Lucía!

La noche camina segura y sigilosamente,
Ahora escuchen sus alas,
En cada cuarto tan silencioso,
Susurrando como unas alas.
Miren, en nuestro umbral está,
Vestida de blanco con luz en su pelo
¡Santa Lucía, Santa Lucía!

La oscuridad pronto se volará
De los valles de la tierra.
Luego nos dice
Una palabra maravillosa:
Un nuevo día volverá a levantarse
Del cielo rosado…
¡Santa Lucía, Santa Lucía!

(fuente)

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En el calendario: La Inmaculada Concepción

B. Murillo, La Inmaculada Concepción

B. Murillo, La Inmaculada Concepción (detalle)

Oh Madre, Inmaculada Virgen,
Tú eres la reflexión de la luz divina.
Entre tormentas tú me enseñas
a amar el Señor,
Oh mi escudo y mi defensa contra el enemigo.

– Sta. Faustina Kowalska, Diario: Divina misericordia en mi alma

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100 años de sacerdocio

Dos sacerdotes gemelos en Argentina celebrarán sus bodas de oro el 18 de diciembre, se reporta en ZENIT. Ellos citan tres influencias claves que les inspiraron a seguir su vocation sacerdotal: el ejemplo de un sacerdote “entregado, generoso y siempre alegre” que conocían como niños, una invitación personal (que vino de otro sacerdote) a discernir su vocación en el seminario, y las oraciones y la fe de su madre.

“Ya ordenados sacerdotes, supimos que mi madre, en medio de su dolor por la muerte de sus hijas, dijo: ‘Si Dios me da hijos varones los consagraré para que sean sacerdotes.'”

Los hermanos también ofrecen este consejo para los jóvenes que están discerniendo su vocación:

“[Hay que] creer que el Señor no fallará, ¡Él es siempre fiel! No abandona la obra que ha comenzado. Los que podemos fallar somos nosotros, pobres pecadores; pero Jesús no retira su amor.”

Lee toda la entrevista en ZENIT.org.

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Pedido de oración urgente: Novena por el seminarista Philip Johnson

Seminarian Philip Johnson

Seminarista Philip Johnson

El Monseñor Obispo Michael Burbidge de la Diócesis de Raleigh está pidiendo oraciones por el seminarista Philip Johnson, quien está luchando con un tumor del cerebro que no responde a los tratamientos de quemoterapia. La novena a la Inmaculada Concepion empezó ayer, el 29 de noviembre, pero nunca es tarde para rezar. Oraciones son oraciones, y en este caso, son todas necesitadas.

Novena por Philip Johnson

29 de noviembre 8 de diciembre

Dios Padre Todopoderoso y eterno, Tú escogiste a la Inmaculada Virgen María, la madre de tu Hijo, para ser la madre y auxiliadora de todos los Cristianos.

Al soportar la amarga agonía de su Hijo en la cruz, fue consolada por ti con la esperanza de Su resurrección.

Ahora, desde el Cielo ella consuela con el amor de madre a todos los que confían en ella, hasta el día que llegue el Señor en su gloria.

Rezar el Memorare:

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu ayuda o reclamado tu socorro, haya sido abandonado por Ti.

Inspirado con esta confianza subo hasta ti, oh, Madre, Virgen de la Vírgenes, a ti también acudo y estoy delante de ti, pecador arrepentido.

Oh Madre de de la Palabra Encarnada, no desprecies mis súplicas, antes bien, en tu misericordia escúchalas y respóndeme.

Oremos:

Oh Madre de la Palabra Encarnada, estamos llenos de confianza que tus oraciones por nosotros serán gentilmente escuchadas ante el trono de Dios. Dale a nuestro seminarista Philip Johnson sanación, paz, valentía y fortaleza al compartir el sufrimiento de tu Hijo. Oh Gloriosa Madre de Dios, en memoria de tu gloriosa Inmaculada Concepción, escucha nuestras oraciones y obtén para nosotros lo que te pedimos.

Para mayor información (en inglés), visita el sitio Web de la Diócesis de Raleigh o el blog de Philip.

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Oramos mientras esperamos…

Nicolaes Maes, Prayer without End, 1656

Nicolaes Maes, Orar sin cesar, 1656

“El Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. … Él que testifica de estas cosas dice: Sí, vengo pronto. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!”

– Apocalipsis 22, 17. 20

Espero que este Adviento sea un tiempo bendecido para todos ustedes.

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En el calendario: Santa Cecilia

Cecilia (Reni)

G. Reni, Santa Cecilia, 1606

Al pie de la imagen de Santa Cecilia,
un triste bohemio comenzó a tocar,
Diciendo en voz baja: no tengo familia,
ni patria, ni rumbo, ni hogar.
Vengo en busca tuya, lloroso y hambriento,
para que te apiades de mi situación.
Con que tú lo ordenes en tu pensamiento,
se abrirán las puertas de cualquier mesón.
La música aquella seduce y encanta.
De pronto, un objeto cayó al violín,
y era que la imagen, moviendo su planta,
al mísero artista le dio un escarpín.
Llorando de gozo se alejó en seguida.
Uno, al ver la joya, le llamó ladrón,
y lo condenaron a que con la vida
pagara su infame y sacrílega acción.
Por más que gritaba que él era inocente,
no pudo, no pudo convencer al juez.
Ante su protesta aullaba la gente:
si se te calumnia prueba tu honradez.
Cuando de su llanto vio la ineficacia
y se preparaba, su vida a inmolar,
pidió le dejasen como última gracia,
al pie de la imagen volver a tocar.
Tocó como nunca, con la frente en alto,
pidiendo a la Santa con mística unción:
Defiende mi vida, probando a tus fieles,
que no soy ladrón.
Cayó de rodillas la turba siniestra
cuando el sentenciado besó su violín,
y era que la imagen dejaba en su diestra,
con sus propias manos, el otro escarpín.

– Juan de Dios Peza

(¡Mil gracias a Tristán por publicar este poema en su blog! Fue el único poema en español que pude encontrar que trata de Sta. Cecilia. Que bello.)

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Un vistazo de la vida de unas monjas enclaustradas

Las Monjas Pasionistas enclaustradas del Monasterio de San José en Kentucky recientemente publicaron estas fotos hermosas en su blog.

Hay más fotos y reflexiones (en inglés) en el blog de las monjitas.

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